PRATYAHARA O ABSTRACCIÓN
Por Swami Krishnananda
apropiada manipulación de la respiración. Pratyahara es la extracción de las facultades de los sentidos de sus respectivos objetos. Pratyahara significa ‘abstracción’, o ‘traer de vuelta’. Así como el jinete controla los movimientos del caballo a través de las riendas que sostiene en sus manos, el yogui controla los sentidos por la práctica del pratyahara.
funciones ver, oír, oler, tocar y saborear. En tanto veamos lo particular, no podemos creer en el universal. Nadie va a creer en la existencia de la universalidad, porque nadie la ha visto.
percepción, la misma estructura experimental. Que veamos un mundo no significa que realmente exista, aunque tenga la realidad de ‘ser percibido’. Solo cuando despertamos del sueño, sabemos lo que nos sucedió en el sueño, y no cuando estamos soñando. Así como los sentidos del sueño nos enredan en la experiencia del mundo soñado, los sentidos del estado de vigilia nos hacen lo mismo. Cuando los sentidos del sueño son retirados, despertamos del sueño; cuando los sentidos del estado de vigilia son retirados, entramos en la realidad universal. Esta es la razón por la cual en yoga se debe lograr pratyahara, el cual es la forma de realización del universal. Si no dominamos los sentidos, vamos a estar en el sueño del mundo.
Cuando traemos los sentidos a su fuente, la burbuja de la individualidad estalla en el océano del Absoluto.
No participamos de la naturaleza del mundo, porque no somos nada de lo que vemos en el sueño.
corazón puro. No se debe entrar en el sendero a menos que se hayan cumplido las pre-condiciones. No se debe forzar la mente a meditar, sin tener sentimientos puros. Los deseos frustrados son grandes peligros.
Acercarse al yoga con deseos que están al acecho, es como encender una llama cerca de dinamita. Dejad al corazón ser libre, porque solo el corazón tiene que meditar, y no solamente el cerebro. El pensamiento no puede lograr nada cuando el corazón está en otra parte, y los sentimientos son dirigidos a una meta diferente.
Algunas de las primeras consecuencias de esta práctica del yoga, son: más hambre, más pasión, más susceptibilidad a la irritación, sobre sensibilidad. Para ilustrar esta condición, podemos dar un ejemplo: si tocamos nuestro cuerpo con un palo, o aún con una barra de hierro, no los sentimos. Pero nuestros ojos no pueden soportar el toque de una suave hebra, a causa de la sutileza de la estructura del ojo. Así de
sutil se vuelve la mente, de tal manera que permanece susceptible a la mínima provocación, impacto o situación. En la etapa de pratyahara permanecemos en una condición donde directamente nos vamos a las manos con los sentidos, así como la policía interviene en una confrontación con bandidos que han estado al acecho y que ahora pelean sin que les importe la muerte. En una pelea a muerte la intensidad del combate crece, se dobla de un momento a otro. Si una serpiente que está a punto de morir en una pelea, muerde a una persona, se dice que no hay remedio porque su veneno se intensifica. La llama resplandence más antes de apagarse. Así los sentidos, cuando están siendo asidos con pratyahara, se vuelven hiperactivos, sensibles y tremendamente fuertes. Aquí el estudiante desprevendio puede caer. ¿Qué debe hacer uno cuando los sentidos se vuelven tan activos y fieros? En esta condición uno no puede soportar la visión de los objetos de los sentidos, y aquí es cuando uno no debe estar cerca de ellos. Mientras uno vive una vida social normal, nada parece especialmente tentador.
Esa es la guerra del Mahabarata de la práctica, donde uno debe luchar contra los poderes de los sentidos, que inclinan hacia los objetos y los placeres.
preparativos hacen, inclusive, para cincuenta años más adelante. No puede haber nada estable en el mundo a causa de la impermanencia del cosmos, el cual está atrapado en el proceso de evolución. Sin embargo, el hombre toma las cosas como entidades permanentes. Los sentidos no pueden ver exactamente que está sucediendo frente a ellos. Son como personas con los ojos vendados, que no saben qué hay ante ellos. Fue el Buda quien hizo de esto su doctrina central, al proclamar que todo es transitorio, y aun así, para los sentidos, todo parece ser permanente, lo cual significa que no pueden ver la realidad. Nadie se baña dos veces en el mismo río. No hay existencia continua en una llama ardiente. Todo es movimiento de partes, salto de partículas. Cada célula de cuerpo cambia. Cada átomo de materia vibra. Todo tiende hacia otra cosa. En todas partes solo hay cambio. Mas para los sentidos no hay cambio en ninguna parte y todas las
cosas son sólidas. Casado con esta teoría de los sentidos, el hombre no está preparado para aceptar ni siquiera su muerte inminente. Tal es el crédito que le da a la sabiduría de los sentidos.
Pensamos que nuestro cuerpo es hermoso y querido, y otros cuerpos conectados con él, también son queridos. Nos abrazamos a las cosas como a formas hermosas, sin saber que hay una impureza esencial subyacente a su aparente belleza. Para conservar la así llamada belleza y pureza del cuerpo, nos dedicamos diariamente a muchas rutinas, tales como el baño, la aplicación de jabón, cosméticos, etc., y cuando esto deja de hacerse, veremos lo que realmente es el cuerpo. La verdadera naturaleza del cuerpo se revela si, por algunos días, uno no lo atiende. Ese también es el caso con todas las otras cosas del mundo. Todas las cosas manifiestan su naturaleza cuando no se les presta atención. Cuando el cuerpo está enfermo y hambreado, muestra su verdadera forma. En la vejez, es visible su real naturaleza. Tal es la belleza de este cuerpo prestado: artificial, engañosa. ¿Por qué no vemos la misma belleza en el cuerpo afectado con una
enfermedad mortal, o cuando está muerto? ¿A dónde va nuestro afecto por el amado cuerpo? Hay una confusión en la mente, que ve cosas donde no las hay, y construye valores a partir de su imaginación. Hay una fealdad subyacente que finge la belleza tomándola de otra fuente, y se hace pasar por una sustancia hermosa, tal como el espejo brilla tomando prestado el brillo de la luz. Es la luz la que brilla, y no el espejo, aunque generalmente decimos que el espejo brilla.
placeres. En términos psicoanalíticos, esto es comparable a una condición de masoquismo, en la cual se disfruta el sufrimiento. Uno está tan sumergido en el dolor, que la misma condición de dolor le parece una satisfacción. El hombre nunca ha conocido lo que es la verdadera felicidad, lo que es la alegría, lo que es el regocijo. Nació en la aflicción, vive en aflicción y muere en aflicción. Este grave estado, lo confunde el hombre con la condición natural. “Por cuenta de la consecuencia que sigue a la satisfacción de un deseo, la
ansiedad por perpetuarlo, las impresiones producidas por el placer, y el flujo perpetuo de las gunas de prakriti, todo es aflicción”, dice Patanjali. Solo la mente que discierne, es la que descubre los defectos inherentes en la estructura del mundo.
Uno no puede decir cuánto tiempo más continuará disfrutando, porque los deseos no tienen fin. El hombre no desea morir, porque morir para este mundo es equivalente a perder los centros de placer. La mente recibe un impacto cuando escucha que la muerte está cerca. El deseo es la causa del miedo a la muerte. La consecuencia de la satisfacción de un deseo, debe, por tanto, enseñar una lección a todo el mundo.
cuando sattva está ascendiendo y no en otro caso. Y no podemos ser felices siempre, porque sattva no va a ascender en todo momento. La rueda de prakriti en su girar nunca se detiene. Ocasionalmente sattva se levanta, y luego desciende.
El Ser es aquel que conoce, ve y experimenta; es la conciencia en nosotros. Aquello que es visto o experimentado, y aquello que consideramos un objeto, es el no-ser. El objeto es no-ser porque no tiene consciencia. Que un ser como el hombre tenga consciencia, no es argumento contra el hecho de que su
cuerpo sea un objeto, porque lo que se ve es la forma y no la consciencia.’ La objetividad’ en las cosas es lo que las hace objetos. No son los objetos los que conocen el mundo; es la conciencia ininterrumpida la que lo conoce. No es el mundo el que siente al mundo, sino el sujeto conocedor. La conciencia se da cuenta de la presencia de un objeto, por una actividad misteriosa que se lleva a cabo psicológicamente. Por ejemplo, ¿cómo se hace uno consciente de una montaña? Este simple fenómeno es un poco difícil de entender, aunque ocurre casi todos los días. La montaña, que está en frente, no entra en los ojos o la mente de quien la percibe. Está lejos y,sin embargo, la mente parece ser consciente de su existencia.
Los ojos no se ponen en contacto con el objeto; el objeto no toca físicamente al sujeto. ¿Cómo, entonces, el sujeto conoce el objeto? Uno puede decir que los rayos de luz que emanan del objeto, afectan la retina del sujeto, y éste puede así conocer el objeto. Pero ni el objeto ni los rayos de luz tienen consciencia, y una actividad inerte no puede producir un efecto consciente. Entonces, ¿cómo puede conocerse un objeto? El secreto de la relación entre el sujeto y el objeto parece estar oculto tras su forma exterior. Son los sentidos
los que nos dicen que hemos conocido el objeto gracias a los rayos de luz. Los ojos por sí solos no pueden ver, y los rayos de luz por sí solos no pueden revelar el objeto. Los rayos de luz pueden estar ahí, así mismo el objeto, pero si la mente está en otro lugar, uno no puede ver el objeto. Parece que en la percepción es necesario algo más que los factores instrumentales. Aquí juega un papel importante la mente.
naturaleza de esta consciencia, puesto que es ella misma la que entiende. ¿Quién puede explicar aquello que está detrás de toda explicación? Es el conocimiento detrás del entendimiento. ¿Quién entiende el entendimiento? Es la misteriosa realidad que está en nosotros, por la cual conocemos todo, pero que no puede ser conocida por nadie.
inteligencia, sin la cual todo carece de significado, es diferente de la materia. Es la inteligencia la que conoce la existencia de la materia. ¿Cómo podría llegar la inteligencia a tomar contacto con la materia, a menos que ésta tenga una naturaleza similar a aquélla? La materialidad no puede ser el vínculo entre las dos, porque la materia no puede vincularse con la consciencia. La consciencia no puede conocer la materia, a menos que esté escondida dentro la materia. En conclusión, la materia debe ser esencialmente consciente, si la percepción tiene algún significado aceptable. Debe haber Ser aun en el no-Ser; si la percepción puede ser posible, la consciencia debe ser universal. Pero los sentidos no pueden ver la consciencia universal. Ellos solo ven la objetividad, la externalidad, los cosas localizadas. Falsamente proyectan un fantasma de ‘exterioridad’ y crean un ‘objeto’ fuera de la realidad universal. El objeto es vinculado artificialmente con
el sujeto. Cuando los sentidos visualizan un objeto fuera, el cual aparece como algo material, está sucediendo una transferencia de valores entre el sujeto y el objeto. El Ser interno, que es consciencia universal, afirma este parentesco con el objeto, pero como lo hace a través de la mente, aparece amor por el objeto. Todo amor es la afinidad que siente el universal con él mismo en la creación. Este amor universal se
distorsiona cuando es transmitido a los objetos mediante los sentidos. En lugar de amar a todas las cosas por igual, amamos solo ciertas cosas, con exclusión de otras. Ese es el error de la mente, el error en el afecto cuando es transmitido por los sentidos, sin el conocimiento de su fundamento universal. Mientras que el amor espiritual es universal, el amor sensorial es particular, y engendra odio e ira. El deseo individual es una trampa para caer en cautiverio.
como uno no puede quitarse la piel del cuerpo, es difícil sustraer los sentidos de las cosas. El contacto orgánico, artificialmente creado entre los sentidos y los objetos, debe ser separado por vichara o investigación filosófica. Esta es una etapa de vairagya, o desapasionarse por lo que no es real.
un delito, podría permanecer en silencio, pero esto no significa que esté inactivo, porque está maquinando un plan de acción que cumplirá en el momento apropiado. En ocasiones, sus actividades pueden hacerse imperceptibles, debido al trabajo de la policía, cuando está perseguido desde varios lados. Cuando ha trabajado en exceso, puede sentirse fatigado, y en esa condición, otra vez, puede que no haga nada. Sin embargo, de ahí no se sigue que ya no tenga sus intenciones sutiles, o que realmente haya dejado de actuar.
Algunas veces, puede suceder también, que suspenda su actividad por otras razones, como el matrimonio de su hija o la enfermedad de su hijo. Esa suspensión de acción, tampoco significa una clausura de sus planes.
Esta es también la forma como trabajan los deseos.
Pueden estar dormidos, atenuados, interrumpidos, o activamente operativos. Cuando dormimos, los deseos
también duermen; ganan fortaleza para la futura actividad del día siguiente. También pueden cansarse, y entonces cesar en su trabajo por un momento. Pueden yacer dormidos (prasupta), cuando hay frustración debida a la operación de las leyes de la sociedad, la ausencia de medios para conseguir lo que desea, o la presencia de alguna satisfacción obstructiva. En la frustración, la actividad esta temporalmente detenida.
cuando todos los individuos concluyen en un estado causal del universo, los sentidos, con sus deseos, se encuentran latentes; permanecen en forma de semilla. Los deseos no son totalmente ciegos, porque conocen como crear circunstancias para su expansión y cumplimiento. Aun el instinto tiene inteligencia. En algunas ocasiones, la inteligencia se ve impedida por el instinto. La inteligencia con frecuencia justifica el instinto y acentúa su trabajo.
Los deseos pierden fuerza en presencia del Maestro espiritual, dentro de un templo, o un lugar de adoración, porque esta no es la atmósfera para su exhibición. Esta es otra condición del deseo, cuando permanece débil o apagado (tanu).
Uno puede tener amor por su hijo, pero gracias a un error cometido, o a una conducta inadecuada de su parte, uno puede enfurecerse contra él. Aquí el amor por el hijo no ha dejado de existir, sino que está temporalmente suspendido con ocasión de las circunstancias. Esto sucede con frecuencia entre esposos. El amor es detenido por el odio, y el odio por el amor, debido a situaciones que pueden surgir de vez en cuando en la sociedad. Por el momento, el objeto del afecto puede lucir como uno de odio. Vemos en los
monos, por ejemplo, que la madre no le permite a su crío comer, y llega a sacarle de la boca el pedazo de pan. Esto no quiere decir que la madre odie a su hijo, pues también podemos observar el grado de apego que tiene por su bebé.
Pequeños contratiempos desestabilizan fácilmente a las personas, aunque todo el tiempo podrían haber estado felices. De repente, pueden exaltarse debido a alguna noticia feliz. Estas son ondas que surgen en el lago de la mente debido al movimiento, en diferentes direcciones, del viento del deseo. La mente danza al compás de los sentidos.
Algunas veces, cuando no hay progreso tangible, uno puede pensar que sus esfuerzos han sido perdidos; mas, de repente, uno puede sentir un gran gozo. Esto sucedió en el caso del Buda. Había perdido la esperanza, incluso el día previo al de su iluminación. Había decidido que su fin había llegado. Pero el engaño desapareció al siguiente día, y la luz comenzó a iluminar. Los buscadores pueden bajar o subir en el camino y dar rodeos, como un camino en la montaña con muchas bajadas y subidas. El estudiante de yoga debe estar vigilante, y no tomar decisiones o juzgar, por el talante que tenga cada día. Las cosas pueden parecer bien durante determinado tiempo, pero subsecuentemente puede haber un ciclón de emociones, que destroza sus esperanzas y expectativas. Estas son las operaciones de la guerrilla, que los sentidos deseosos
emprenden cuando uno trata de controlarlos o restringir su actividad. Cuando constantemente vigilamos los sentidos, ellos muestran resentimiento, y reaccionan queriendo emboscarnos. Nadie tolera restricciones a su libertad.
atrapadas en ese fuego. De acuerdo con el Buda, el mundo es un hoyo ardiendo de cal viva. Las cuatro condiciones mencionadas solo son una amplia división de la forma como trabaja el deseo. Pero tiene muchas otras formas en las cuales puede estar disimulado, o actuar. La mente crea ciertos mecanismos dentro de ella misma para su defensa contra el ataque del yoga. Huye del sitio donde puede ser observada, y el estudiante puede perder su objetivo. Y puede seguir cualquiera de las cuatro técnicas mencionadas. Puede
desviar su actividad por canales completamente diferentes.
detectar el deseo dondequiera que él vaya, la mente puede abstenerse de buscar un objeto exterior, pero estar internamente contemplando aquello que desea. Si todas las vías están cerradas, puede haber disfrute de un objeto internamente. Cuando todos los otros canales están cerrados, uno puede imaginar los objetos y lograr satisfacción psicológica. Si lo mejor no es posible, la mente encuentra satisfacción en lo mejor siguiente, y si nada puede lograr, la mente va a disfrutar su objeto en el pensamiento. Si la vigilancia llega a darse cuenta de esto, la mente va a tratar de manipular, proyectando sus rasgos negativos sobre ciertas
personas u objetos. Si un mono pequeño es perseguido por uno grande, el chico va a hacer un ruido que llame la atención sobre otro mono, y así los otros monos atacarán como un tercero en discordia, de tal forma que la escaramuza original se olvida por el desplazamiento de la atención. Hay personas que tratan de volverse virtuosas señalando los defectos de otros. Seres bajos se engrandecen difamando almas nobles.
Estas son reacciones temporales del prana y la mente, cuando están bajo proceso de control. Son fases pasajeras, de las cuales no hay que alarmarse. Debido a la concentración de la mente en una línea particular (no concentración espiritual, sino atención concentrada en un esfuerzo particular), pueden sentirse ocasionales molestias. Estos son síntomas externos que pueden molestar por considerable tiempo al estudiante. En cierta forma Pratyahara es una pelea entre la naturaleza interior y la exterior. Esto explica la
razón que hay tras las reacciones. La guerra interior es tan complicada como la exterior, y existen tantas maniobras en lo interno, como en las guerras externas. Las batallas internas son más difíciles de ganar que las externas, porque en las externas se emplean muchas personas e instrumentos, mientras que en las internas, de nada de esto se dispone. La guerra interior es perpetua, sin descanso. Solo en el sueño, el desmayo o la muerte, parece declararse una tregua. Puede aparecer tal languidez, que ni siquiera puede sentarse en asana. El estudiante se siente cansado, incluso de la meditación. El embotamiento puede hacer las cosas lentas, y uno empieza a tomarlas despaciosamente, sin el entusiasmo y el vigor con los cuales había comenzado la práctica. Esto sucede después de algunos años de esfuerzo. Styana es una condición de lentitud del cuerpo y la mente. Igualmente la duda (samsaya) puede comenzar a hostigar la mente por no
haber un progreso palpable en la sadhana. Uno no sabe qué tan lejos está el punto de llegada. El estudiante, aunque se ha esforzado por caminar, no sabe la distancia recorrida. No hay un mapa que indique la distancia que falta. La inhabilidad para conocer en qué punto está uno, crea incertidumbre en la mente. Las dudas también pueden aparecer por el estudio de muchos libros de variada naturaleza, escritos por diferentes
autores, cada uno diciendo algo diferente del otro.
Pero en la condición nueva, uno se siente donde estaba, y va a necesitar un nuevo cambio. No es fácil entender dónde radica el verdadero error. Tales carácter dudoso es un obstáculo en yoga. Las reacciones que la mente y los sentidos producen toman muchas formas; un ejemplo es la inestabilidad de la mente, que hace que uno no se fije en ninguna cosa ni en ningún lugar. Fijarse en una cosa también implica gran concentración de la atención, de ahí la dificultad de su práctica. La mente se aburre viendo la misma gente, el mismo lugar y las mismas cosas. Hay deseo de variedad, debido al disgusto por la monotonía. Ese es el
resultado de la duda, debido a la cual el estudiante se pierde en la jungla de la vida. Otro obstáculo es el estado de la mente agitada y confusa por falta de atención (pramada). Las dudas surgen por causa de no tener cuidado con el pensamiento. El estudiante, dormido, ha permitido entrar al enemigo, y despierta cuando éste ya ha tomado posesión de él. La calamidad llega por falta de vigilancia. Una vez convencidos de la validez de la práctica y la competencia del Guru, ¿qué necesidad hay de cambio? ¿Cómo sucedió?
a toda prueba, a la cual se dedica todo el ser. El estudiante debe ser firme en sus puntos de vista, y solido en su personalidad. No debe reducirse a un tonto, que puede cambiar por la vacua lógica de la gente. El entendimiento del estudiante debe ser lo suficientemente fuerte para resistir y superar la argumentación de los sentidos. Una vez que escuche el alegato de los sentidos, va a creer en la realidad de las circunstancias externas, en vez del significado íntimo del yoga. Pramada o falta de cuidado, es en verdad la muerte, dice el sabio Sanatkumara a Dhritarashtra. La falta de atención es muerte; vigilancia es vida. Esto es más cierto en
los buscadores espirituales. Un cierto letargo (alasya), aparece como otro obstáculo en todo el sistema, tanto corporal como mental. Uno no estará practicando ninguna meditación, sino solo cayendo pesadamente en la ociosidad.
letargo es un indicio de que algo adverso va a suceder.
si, por suerte, uno recobra la consciencia de esta condición indeseable a la cual ha llegado uno, no es fácil volver a ganar el terreno perdido. Perder terreno (alabdhabhumikatva), es un obstáculo más en yoga. No se puede reiniciar la práctica con facilidad, debido a los samskaras creados por los estragos de los sentidos durante el estado de gratificación. La falta de capacidad para encontrar el punto de concentración (anavasthitatva), aun si difícilmente se gana el terreno perdido, esto, de nuevo, es un serio osbstáculo.
del buscador. Hay un sentido de pena interior, que lo molesta constantemente. Su silenciosa pena es, ‘¿Dónde estoy y qué estoy haciendo?’ Todo es oscuridad y no hay luz en el horizonte. Esto trae depresión y uno se vuelve melancólico.
No ve ningún bien en nada, y ningún significado ni valor en la vida. La vida pierde su propósito, y todo es una búsqueda inútil. A esta conclusión llega después de mucho esfuerzo en la práctica del yoga. Es el punto al cual el buscador llega en ocasiones; una condición bien descrita en el primer capítulo del Bhagavadgita. ‘Todo es inútil’, parece ser el grito de Arjuna. También es el grito de cada Arjuna que hay en el mundo, de cada hombre, de cada mujer, y de cada ser que gira en la rueda de la vida. Mientras se intenta ganar de
nuevo fuerza armándose de valor, se cae en el nerviosismo (angamejayatva). El cuerpo tiembla, y uno no se puede sentar a meditar. El estudiante está temeroso de lo que alguien diga acerca de él, y cosas por el estilo.
perturban el sistema nervioso e indirectamente, la mente.

